martes, 9 de marzo de 2010

Por qué enseñar lengua

No purismo en el lenguaje, sino riqueza.
La potencia del pensamientoestá en función del dominio del instrumento que el que habla o escribe posee:
-variedad,
-complejidad,
-flexibilidad.
La pobreza de lenguaje no es un valor, ni moral, ni político, ni de clase social. Ninguna reinvindicación social incluirá jamás el empobrecimiento del lenguaje para nadie.
Entre las libertades a conquistar debería siempre ubicarse la igualdad de oportunidades lingüísticas. No hay democracia mientras unos saben expresar lo que piensan y otros no, mientras unos comprenden y otros no. Esta es también una forma de marginación.
Vivir en un mundo que uno no es capaz de nombrar es estar condenado a la esclavitud ante las cosas, las noticias y , sobre todo, ante hablantes con un idioma desarrollado (tomado de "Lengua curiosa, Carlos Liscano)

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